Mi hucha de cerdito

Un tren estático,

no viaja

Parado en el tiempo.

Suspendido

¿De qué sirve?

No sale de la estación

Pasajeras entran y salen

se apoyan en sus asientos

miran el paisaje

pero el tren nunca parte a hacer su camino

repleto de barreras

excusas bananeras,

de una monarquía maltrecha

no elegida ¡qué miedo votar!

Se pierda y venga una república

¡Vaya a ser cómo la segunda!

y ganemos en derechos

y se elimine,

lo que hasta ahora

mantiene el mercado

de ricas personas intacto:

una política corrupta

vestida de democracia

capitalismo intocable

Permanentemente anclado.

¿Qué diría Marx,

si viese este tinglado?

Mientras,

algunas personas viajan mentalmente

su imaginación, su mayor aliada.

Más no sirve de nada

Cuando la hucha se rompe

Se recogen los pedazos del cerdito

Vacío

Como sus carteras

Sus esperanzas

Sus miedos acusados

que ya gritan sin reparo

¡Quiero respeto, quiero trabajo, quiero libertad!

 

 

Lo absurdo

Otro engaño creado,

a quién le importa

semejante doctrina.

Igual

cientos de miles de millones de historias

Perdidas en caminos

encontrados al azar.

Encadenados al sitio al que pertenecen.

Vil artimaña enrevesada

de destellos inconclusos

que rozan la perfección y lo absurdo.

En un divertido juego

de dados truncados

en el que nunca se puede ganar.

¿Capaz o incapaz?

Hilo de película adolescente

Ahora aparece en mi mente.

Hoy día de la discapacidad,

vuelve la frase conformándose en ese abstracto mundo

que se encuentra tras la mirada de nuestros ojos.

Espejos que reflejan a otras personas,

a nosotras,

poniendo pues, lo que otra es

en nuestras pupilas

que miran y miran.

Juzgan, accionan

al movimiento clasificatorio de nuestro consciente como

capaz e incapaz

capacitado o discapacitado

Igual o diferente.

De repente,

todo se disuelve

se mezcla, cambia.

Y puede ser,

que los capaces o incapaces

de verlo, verlas

seamos nosotras.

Cuatro noches

Se esconde bajo el cerezo

halo de oscuridad

al viento

que sopla en la nuca

apartada.

Almohada inquieta

Cuatro noches perdidas en una casa

ya olvidada.

Tras la puerta de al lado

la sombra agazapada,

desdeñosa, mentirosa,maltrecha.

Insaciable,

el mal la embarga

esa amargura la atrapa

y al resto daña.

Como onda que se expande

cuando la piedra

al mar cae.